Capítulo 2. El Yoga en la salud.

31 mayo 2020

Hoy en día el concepto de salud se ha hecho más abstracto y confuso que nunca. Se considera como principal dato relevante de una imagen positiva de la salud, a los resultados positivos de pruebas clínicas como una analítica sanguínea, pruebas de imagen, etc.. Cuando es sabido que no siempre estas prueba revelan los trastornos o desequilibrios orgánicos, pudiéndonos encontrar una persona bastante enferma y que sin embargo, las pruebas clínicas ofrezcan parámetros correctos. Actualmente disfrutamos de unas condiciones de vida óptimas para el desarrollo del bienestar en múltiples aspectos como la vivienda, higiene, condiciones laborales,transporte, mayor grado de libertad y una gran variedad de alimentos al alcance de casi todos. Sin embargo, aún así la enfermedad aparece. Y ello tiene mucho que ver en los excesos por los que transitamos mantenidos en el tiempo.

El exceso en el sedentarismo, en la comida y forma de alimentarnos, en los estimulantes, en el estrés, la competitividad, la depresión, la ansiedad, exceso de prisa, insatisfacción, obsesión por los bienes materiales o incluso el exceso de información.

Aunque está al alcance de la mano del ser humano occidental construirse desde unos hábitos de vida saludables, lo cierto es que cada vez nos estamos alejando más de las condiciones naturales de la vida que existen en el contacto con la naturaleza. Porque no se debe olvidar que el ser humano es una evolución del gran ecosistema que es el planeta Tierra, y que este se rige por unas rigurosas leyes naturales que son las que le dan su espectacular idiosincrasia. Cuanto más nos alejemos de estas poderosas energías naturales como el sol, el aire, el agua o el magnetismo terrestre que un día nos dieron la vida, iremos perdiendo poco a poco el aporte de vitalidad y energía que nos proporcionan.

Debemos practicar Yoga prestando atención a nuestro propósito interno de forma constante, sincera y permitiéndonos poco a poco sentir como nos acercamos a un estado interior en resonancia con el poder de estas fuerzas. Cuando estás inmerso en una práctica constante hasta el punto que deja de ser cuestionable tu propio compromiso con esta, el ser y estar en tu vida adquiere un nuevo significado que se traduce en un estado de bienestar difícilmente explicado a través de palabras. El arte consiste en saber encontrar el equilibrio entre las responsabilidades diarias de nuestra vida y sentirnos libres y en coherencia con lo que hacemos.

Como explica el Bhagavad Gita, “Uno que lleva a cabo externamente sus obligaciones sociales, pero internamente permanece libre es un Yogui”.  Si todos dejásemos de atender nuestras responsabilidades sociales, el mundo que conocemos no sería posible. Así que no debemos preocuparnos si la responsabilidad hacia otros nos distrae de dedicar más tiempo a nuestra práctica, ya que cumplir con las responsabilidades de uno es la propia práctica.

Es el balance y equilibrio en el que tenemos que aprender a manejarnos en todas las cosas cotidianas, sin sucumbir al exceso y evitando la carencia.

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