Víctor

Practico y enseño yoga desde hace quince años, y me considero un eterno estudiante que aprendo de mis maestros, tanto en el ágil estilo de Ashtanga como en el milimétrico y concienzudo Iyengar Yoga. Dos prácticas que trabajan desde el cuerpo físico para alcanzar la unión de cuerpo y mente.

La fluidez en la práctica de Vinyasa y Ashtanga Yoga simbolizan el baile de la vida, que como yoguis exploramos desde la consciencia. Al mismo tiempo, para moverse ágilmente hay que ser capaz de alinear cada parte implicada en una postura de Yoga. Siento que una práctica de Yoga es como un puzzle en el que las piezas casan y finalmente la postura cobra sentido

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