Elena

Concibo el Yoga, y el Ashtanga Yoga en particular, como un camino de autoindagación, un camino que te lleva a una verdadera transformación, física, dado el nivel de exigencia de esta práctica, pero sobre todo mental, de aplomo, confianza en uno mismo, decisión y resilencia, de superar dificultades. Felicidad, en resumen.

Al margen de mi carrera en Banca de Inversión, siempre había sentido la vocación del crecimiento personal, de la transformación, sed de retos y alcanzar una meta que no sabía bien cual era pero que siempre me hacía apuntar a más y más alto. Físicamente tenía una dura rutina en running (medias maratones, 10km), ballet clásico, e intelectualmente los últimos años había estado indagando en el teatro físico (técnica de Michael Chekhov). Pero fue el Ashtanga Yoga el que finalmente logró acallar las voces dispares que me llevaban de aquí para allá y darme una dirección, un camino.

Un camino que aúna exigencia física, que afronto y animo a afrontar con curiosidad y entusiasmo (y fascinación de los resultados), con el coraje de mirar dentro de nosotros, aprender de nuestras dificultades, conocer nuestras fortalezas, combatir nuestros miedos, descubrir qué queremos. Todo esto aparecerá en la esterilla. ¿Te unes?

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